Visita guiada:
La Estancia Harberton ha estado abierta al público desde la década de 1980. La mejor
manera de conocerla es tomando una visita guiada de aproximadamente una hora de duración
por su casco histórico.
Los guías son generalmente estudiantes universitarios de turismo, entrenados
intensivamente por la familia en flora, fauna e historia del área. La visita incluye
excelentes vistas de la bahía, montañas e islas del sudeste del canal, una caminata por
El Parque- la reserva natural más antigua de Tierra del Fuego, cercada en
1890- para conocer las cinco especies de árboles nativos, especies de flora local, una
réplica de chozas nativas y la historia de la familia. Se visitan también los antiguos
edificios de la estancia: el galpón de esquila, carpintería y la casa de botes,
transitando paso a paso la historia de la familia, para finalizar en el jardín, con sus
terrazas de 1894.
La visita finaliza en la Casa de Té Mánacatush, parte de la antigua casa, donde es
posible encontrar información sobre los distintos grupos nativos y la historia de las
familias Bridges y Lawrence.Museo
Acatushún:
El Museo Acatushún de Aves y Mamíferos Australes está a 500 m de la casa principal. Se
trata de un museo-laboratorio creado para el estudio de la biología de los mamíferos
marinos (principalmente delfines) y aves del extremo austral de Sudamérica. Es el
resultado de más de 34 años de investigación científica de la fundadora, Natalie
Goodall, esposa del administrador de la estancia, y su colección contiene esqueletos de
más de 2.700 mamíferos marinos y 2.300 aves.
Nuevamente, estudiantes universitarios de biología o veterinaria permanecen al menos un
mes en el museo, coleccionando y estudiando animales varados en las playas, haciendo
necropsias, tomando muestras, limpiando esqueletos para la colección y mostrando su
trabajo a los visitantes. Se puede visitar el salón de exhibición, que presenta una
simulación subacuática con figuras y esqueletos de delfines, focas y aves en tamaño
real. También se pueden visitar los laboratorios y, si se desea, la casa de huesos, donde
se limpian los esqueletos. El museo está manejado por la fundación sin fines de lucro
R.N.P. Goodall.
Pingüinera Isla Martillo:
La estancia abarca aproximadamente 20.000 hectáreas de montañas, bosques, lagos e islas,
y desde la apertura de la ruta en 1978 ha sido manejada como una reserva natural. Dos
sitios de la estancia tienen especial protección: El Parque, en el casco de
la estancia, que fue cercado en 1980, y la Isla Yécapasela (su nombre nativo; en la
cartografía actual aparece bajo el nombre de Isla Martillo) e islas adyacentes. Esta isla
fue originalmente utilizada por la familia Bridges para ovejas e incluso vacunos, pero
estos fueron removidos en la década de 1960, surgiendo una colonia de pingüinos.
En 2009, Yécapasela tiene una colonia de 3.000 parejas reproductivas del pingüino
magallánico (Spheniscus magellanicus), 13 parejas de pingüino papúa (Pygoscelis
papua) y 155 parejas de cormoranes roqueros (Phalacrocorax magellanicus),
que anidan en los acantilados hacia el sur. Esta colonia de pingüinos es la única en las
cercanías de Ushuaia y está en continuo crecimiento. La isla es el hábitat perfecto
para estos pingüinos, ya que hay muy pocos predadores en el área, abundante comida y el
suelo y la vegetación proveen del adecuado refugio para los nidos y crías.
Los pingüinos comienzan a arribar a la isla a principios de octubre para comenzar su
ciclo reproductivo anual y cambiar su plumaje. Hacia fines de marzo y primeros días de
abril, emprenden su migración hacia el norte, y permanecerán en el mar durante los
próximos seis meses.
En la isla también es posible observar skúas (Catharacta chilensis) y otras
aves, y ocasionalmente algún pingüino rey (Aptenodytes patagonica).
Para ver los pingüinos:
Desde los catamaranes: algunos catamaranes visitan la Isla Yécapasela
diariamente desde Ushuaia, retornando a la ciudad inmediatamente o bien visitando también
el casco de la estancia. Los catamaranes embican (varan) en la playa para observar los
pingüinos desde el barco, no siendo posible el descenso a la isla.
Caminar con los pingüinos: debido a un acuerdo entre la estancia, el Centro Austral de
Investigaciones Científicas (CADIC) de Ushuaia y el Gobierno de Tierra del Fuego, cada
día se permite el descenso en la isla de 80 personas en cuatro grupos para realizar
caminatas con los pingüinos, como parte de un estudio de imanto del turismo sobre estas
aves. Por razones de seguridad, esto únicamente se permite con un guía especializado, en
un sendero delimitado y bajo normas especificas, que contribuyen a la satisfacción tanto
de los visitantes como de los pingüinos. Se observan principalmente los pingüinos
magallánicos; los pingüinos papúa son más sensibles, por lo cual sólo es posible
avistarlos en la distancia.
Los viajes se realizan únicamente desde la estancia, con una duración de una hora y
media aproximadamente (15 minutos de navegación, ida). La excursión se puede contratar
desde la estancia o bien tomando el bus en Ushuaia, pero es necesario realizar una reserva
con antelación, debido al cupo limitado. Los visitantes que toman la excursión en
minibus desde Ushuaia generalmente no tienen tiempo suficiente para visitar la estancia o
el Museo Acatushún.
Senda Bridges:
Para los más aventureros: en 1898, Lucas Bridges abre este sendero con ayuda de los
Shelknam (Ona), quienes recurrieron a la familia para solicitar su protección debido a
los avances de las estancias sobre el norte de Tierra del Fuego. Lucas comprendió que las
tierras al norte eran mucho mejores para el ganado que las de Harberton, y compró algunas
secciones, alquilando otras al gobierno argentino. Luego, utilizó el sendero para llevar
rebaños de ovejas y tropillas de caballos a la nueva estancia (llamada primeramente Río
Fuego y más tarde Viamonte) sobre la costa atlántica. Los empleados eran, prácticamente
en su totalidad, indios Onas.
El sendero presentaba condiciones muy desfavorables. Había que vadear los ríos Varela y
Rancho Lata más de cien veces sobre el lado sur de la montaña, y otras cien veces al
Río Heinenshiken (Valdez), sobre el lado norte. El sendero finalizaba en la cabecera este
del Lago Fagnano; hacia el norte, los bosques se dispersan y no se utilizó ningún
sendero en especial.
En 1916 se emplearon presos de la
Cárcel de Ushuaia para mejorar el sendero, que fue llamado entonces El Camino de
Gobierno, aunque sólo fuera un sendero y no realmente una ruta. Este fue el único
camino que unía las ciudades de Río Grande y Ushuaia hasta 1937, cuando se
construye un nuevo camino hacia el oeste, el Paso Garibaldi (hoy Ruta 3), transitándose
en vehículo por primera vez en 1949.
La senda original prácticamente ha desaparecido, especialmente en los valles inundados
con castoreras. Hacia el norte, el sendero ya no existe debido a las voladuras de roca en
el Cerro Heuhúpen para construir el puerto de Río Grande. Sin embargo, algunos
aventureros todavía caminan por la senda cada verano. Atención: muchos mapas muestran la
senda como una ruta, pero ésta no existe.
Se puede recorrer la senda con su propio equipo. En la estancia hay un libro de firmas
para aquellos que hayan realizado el recorrido. |